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Movimiento
y Estructura : LA NATACIÓN
Introducción
La natación tiene unos
principios fisiológicos y mecánicos
específicos, conocerlos hará que aprovechemos
mejor este magnífico ejercicio en beneficio
de nuestros perros. Se trata de saber no
solamente el “cómo” sino el “porqué”
y el “cuándo” de lo que podemos
hacer.
Cómo comenzar
No se trata de enseñar a nadar a un perro,
el perro generalmente nada instintivamente, se trata
de conseguir que le guste el agua, que goce, se
divierta y permanezca en ella sin esfuerzo. Solamente
se podrá entrenar bien al perro en el agua
si éste accede con satisfacción al
medio líquido y, por desgracia, no conseguimos
que a todos los perros les guste. Así que
hay que empezar gradualmente llevándolo por
la orilla por donde no cubre, si fuera necesario
incitarlo metiéndonos antes que él,
buscándole como compañero a otro perro
buen nadador para forzar el efecto troquelado, etc.,
pero lo que nunca debemos hacer es sumergirlo de
golpe.
No nos vale de mucho conseguir que un perro nade
si odia hacerlo. Algunos perros se ponen nerviosos
en su primer día de agua y tienden a nadar
verticales; en este caso es conveniente que el dueño
se meta con él al agua y lo sostenga por
la tripa hasta que el perro se adapte… aprenden
en seguida. Otra precaución indispensable
de tomar es procurar al perro una salida fácil
del agua, lo que es sumamente importante si nada
en una piscina y más aún si el perro
no está habituado al agua y se pone nervioso.
Si el perro tiene acceso libre a la piscina y ésta
no tiene salida fácil es
aconsejable cercarla.
La adaptación del perro al agua se efectúa
rápidamente. En pocas sesiones se puede contemplar
como el estilo de natación se hace más
fluido y sin tanto esfuerzo aparente, la habilidad
motora mejora con rapidez, incluso en perros que
en los primeros días se veían pesados
y nadando a “fuerza”.
La confianza en el agua es el factor principal,
una vez conseguido es fácil enseñar
al perro incluso a bucear y recoger objetos del
fondo. Consumo energético y pérdida
de calor Los ambiente fríos aumentan el metabolismo
basal debido a que el organismo tiene que gastar
energía en mantener la temperatura corporal.
El cuerpo aumenta su catabolismo por influencia
del frío, en consecuencia el ejercicio dentro
del agua acrecienta el consumo de energía
por unidad de tiempo, gastándose más
calorías para la misma intensidad de ejercicio
que en seco.
En condiciones normales el cuerpo necesita generar
dentro del agua dos o tres veces más calor
que en el aire en igualdad de temperatura. Precisamente
por eso el cuerpo pierde 75% más calor en
el agua que en el aire, incluso aunque la temperatura
ambiente fuera tan alta como 30º o más.
La radiación y la evaporación son
los principales mecanismos de pérdida de
calor en el aire, en el agua lo son la conducción
y la convención. El agua tiene una conductividad
veintiséis veces más rápida
que el aire. Considerando juntos todos los sistemas
de pérdida de calor del perro en seco, la
radiación, conducción, convección
y evaporación, en el agua su cuerpo pierde
calor cuatro veces más rápido que
en el aire y solamente mediante la conducción
y la convención. La radiación y la
evaporación son prácticamente inexistentes
en el agua. La hidrodinámica también
colabora en la pérdida de calor, ya que los
flujos que el avance del perro genera en el agua
como consecuencia de la fricción lateral
y la aspiración posterior intensifican su
refrigeración por convención.
El tamaño corporal también es un factor,
cuanto mayor es la superficie de contacto, más
calor se difunde, los perros grandes y corpulentos
tienen una relación pequeña entre
el área superficial y la masa corporal.
El ejercicio incrementa la movilización de
ácidos grasos. El frío hace que esta
movilización se dificulte por la constricción
de los vasos que abastecen la piel y los tejidos
subcutáneos donde se localizan los principales
depósitos de lípidos, por lo que se
reduce el flujo sanguíneo hacia el área
de movilización y uso de los triglicéridos.
En consecuencia el glucógeno muscular se
utiliza a un ritmo más elevado en agua fría
como fuente del ATP de lo que le correspondería
por la intensidad del ejercicio.
La grasa también es importante por causa
de su baja conductividad, a menos grasa subcutánea
del animal, más propensión a la hipotermia.
Otro factor es la cantidad y calidad del pelo del
perro. Los perros de razas seleccionadas para trabajar
en el agua tienen un pelo más graso e impenetrable
al líquido y mayor cantidad de panículo
adiposo bajo la piel.
Problemas que provoca la pérdida de calor
Los perros son homeotérmicos, la temperatura
corporal se mantiene prácticamente constante
a lo largo de su vida. Las fluctuaciones no son
en condiciones de vida normales superiores a 1º
C., aunque pueden variar de un día a otro
e incluso de una hora a otra. Solamente las enfermedades,
las condiciones extremadas de calor o frío
y, sobre todo, cuando se realizan ejercicios intensos
y prolongados hacen que las condiciones normales
se desvíen. La temperatura corporal refleja
la existencia de un cuidadoso equilibrio entre la
producción y la pérdida de calor.
La temperatura del perro fluctúa entre alrededor
de 38 y 39º. Perros pequeños y con poco
pelo o sin pelo, pueden tener como mecanismo de
defensa ante el frío un grado más
de temperatura que la media.
Las temperaturas corporales bajas
estimulas a los termorreceptores, estos mandan impulsos
hacia el hipotálamo, se produce vasoconstricción,
con lo cual se minimizan las pérdidas de
calor a través de la piel. También
se activan los músculos esqueléticos,
produciéndose los temblores clásicos
del frío que incrementan el metabolismo y
generan calor haciendo que la temperatura corporal
aumente.
El hipotálamo comienza a perder su capacidad
reguladora de la temperatura cuando esta desciende
tres o cuatro grados por bajo de lo normal. En ese
caso hay que dejar inmediatamente los ejercicios
en el agua e iniciar la recuperación, secando
al perro y haciéndole moverse en tierra firme.
Si el perro sigue temblando, signo inequívoco
de defensa del frío, se le puede administrar
también algún alimento instantáneo
que contenga glucosa. La hipotermia es menos frecuente
en el perro que la hipertermia, el popularmente
llamado “golpe de calor”, pero es incluso
más peligrosa. Efectos de la natación
en el corazón y el sistema circulatorio.
En agua se requiere un ritmo cardiaco menor en hasta
un 13% que a esfuerzos equivalentes en tierra. Esto
es posible porque se favorece el flujo de sangre
hacia el corazón, esto no solamente disipa
mejor el calor que el aire, sino que produce una
vasoconstricción periférica que incrementa
el flujo de sangre hacia el corazón, así
mismo aumentando el volumen minuto cardíaco
y por ese motivo disminuye el ritmo cardiaco.
Pero a pesar de esta disminución del ritmo
cardíaco, el cuerpo transporta más
sangre oxigenada por cada correspondiente latido
a los músculos motores. Así, aunque
el cuerpo trabaje con idéntica eficacia y
aporte de la misma cantidad de oxígeno que
en tierra, el ritmo cardiaco medio es de unas diez
y siete pulsaciones menos de lo que le correspondería.
Además tenemos que tener en cuenta que el
corazón del perro trabaja en condiciones
más favorables que el humano por la posición
horizontal del cuerpo que no le obliga a luchar
tanto con la fuerza de la gravedad como si estuviera
en posición bípeda.
La natación, el aumento de la capacidad pulmonar
y el ensanchamiento torácico del perro En
general, el volumen y la capacidad de los pulmones
cambian poco con el entrenamiento, aunque éste
sea aeróbico, la excepción es la natación.
La capacidad vital (cantidad de aire que puede expulsarse
después de efectuada una inspiración
forzada después de vaciar los pulmones) aumenta
levemente en atletas terrestres y bastante más
en nadadores. Al mismo tiempo, el volumen residual
(la cantidad de aire que siempre queda en los pulmones),
baja ligeramente y los cambios en estos dos volúmenes
están relacionados. La capacidad pulmonar
total permanece casi invariable excepto, como ya
hemos dicho, en los nadadores. Después de
adaptarse suficiente tiempo al entrenamiento en
agua, el volumen oscilante (la cantidad de aire
que entra en los pulmones durante la respiración),
no varía en estado de reposo y solamente
parece aumentar cuando la intensidad del ejercicio
lo requiere.
Los perros y todos los mamíferos llevan el
aire a los pulmones por medio de un proceso llamado
“respiración por presión negativa”.
La “respiración por presión
negativa” se basa en el principio de que el
vacío, aunque sea parcial, no puede existir
en la naturaleza. El tórax se expande por
una acción puramente mecánica moviendo
las costillas hacia fuera mediante la utilización
del diafragma y de los músculos inspiratorios,
tal como haría un fuelle, eso hace que, al
ser la cavidad torácica y por lo tanto los
pulmones, un espacio cerrado, se cree un vacío
parcial con una presión atmosférica
menor en los pulmones que automáticamente
se tiene que llenar de aire para igualar la presión
a través de las narinas, conductos nasales,
faringe, laringe y tráquea y, ya en los pulmones,
en bronquios y bronquiolos. Entonces la acción
de estos infla los pulmones y se iguala la presión.
La expiración también se efectúa
por la acción mecánica de los músculos
torácicos expiratorios y el diafragma.
No hay que olvidar que el consumo de oxígeno
es mayor en la natación que en el resto de
las actividades deportivas. La capacidad máxima
de consumo de oxígeno se aumenta con el entrenamiento
de natación al aumentar el volumen pulmonar.
El entrenamiento de resistencia en tierra fortalece
los músculos inspiratorios y espiratorios.
En cambio en el agua ese fortalecimiento es mucho
más acusado en los inspiradores que en los
expiradores. El perro entrenado tiene la capacidad
vital (CV) un 10-15 % por encima de lo que sería
normal en un perro sedentario. Con la práctica
constante de la natación en el perro cachorro
y joven se pueden alcanzar valores superiores en
un 40 % cuando llega a adulto. La amplitud de la
respiración o volumen móvil depende
de la diferencia activa de impulsiónexpulsión
de los componentes musculares torácicos y
del diafragma. El diafragma, músculo cupular
situado en vertical por detrás de los pulmones,
hace de pistón para facilitar el bombeo.
Nace del esternón, las costillas y las primeras
vértebras lumbares y separa el tórax
del abdomen aislándolo de él y echándolo
hacia atrás para conseguir mayor volumen.
Es el músculo respiratorio por antonomasia.
Cuando el perro suelta el aire se relaja y con ello
disminuye la capacidad torácica al expulsar
el aire.
La diferencia entre la inspiración y la expiración
máximas constituyen la capacidad vital, dato
que en el perro tiene un valor relativo ya que está
íntimamente relacionada a la talla y al peso,
condicionados por la raza, y el entrenamiento. El
incremento de la capacidad vital, que es real, es
en parte el resultado del incremento de la potencia
y tamaño de los músculos responsables
de la respiración que flexibilizan y mueven
la caja torácica y que no se utilizan tan
intensamente durante otro tipo de ejercicios aeróbicos
que exigen menos cantidad de oxigenación.
Dado que en el agua el volumen de aire que permanece
en los pulmones en expiración tiene que ser
mayor que en tierra para favorecer la flotabilidad,
es decir que el perro no puede expulsar tanto aire
en el agua como en seco, éste tiene que suplirlo
intentando “inflar” más los pulmones.
Este esfuerzo favorece el aumento de la capacidad
pulmonar máxima. La hidrodinámica
se comprende analizando la acción de dos
fuerzas de signo contrario. Una de ellas tiende
a detenerlo, es la resistencia del agua. La fuerza
que le impulsa hacia delante para vencer esta resistencia
es la propulsión.
Existen tres tipos de resistencia
hidrodinámica: resistencia frontal, fricción
lateral y aspiración posterior o resistencia
de la estela. Para nosotros, en relación
con el tema que nos ocupa, solamente es importante
la primera, ya que las otras dos no influyen en
el desarrollo del pecho ni en las mejoras respiratorias
y además no se pueden modificar con el entrenamiento.
La fricción lateral es la que hace que los
nadadores, para minimizarla, se afeiten el cuerpo.
En el perro puede influir algo en contra en los
perros de pelo largo y a favor en los de pelo corto.
Pero en ambos casos la importancia sería
mínima.
La primera, la resistencia frontal, es tanto mayor
cuanto más robusto y ancho de pecho sea el
animal. En ese caso la resistencia que tenga que
vencer al nadar será mayor. Esta resistencia
constituye uno de los factores que obligan a los
músculos respiratorios del perro a hacer
más fuerza para expandirse que en un medio
menos denso, tal como es la atmósfera. En
cuanto a la propulsión, como es de esperar
al ser el perro un animal cuadrúpedo, la
efectúan las cuatro patas con participación
mínima de la espalda e intervención
postural del cuello y sus músculos para mantener
la cabeza fuera del agua y guiar la trayectoria.
Es un buen ejercicio para corrección postural
de la columna vertebral. Al contrario de cuando
el perro se desplaza por tierra, son las patas de
delante las que se llevan el 80% del esfuerzo de
propulsión. El tren delantero puede concentrarse
en el avance, ya que los pulmones, verdaderas bolsas
de aire, mantienen el tórax a flote, en cambio
las patas de detrás tienen que dedicarse
simultáneamente a mantener el cuerpo horizontal,
a impulsar y a la labor de timonear y cambiar de
dirección. La cabeza marca la trayectoria
que el tren posterior ejecuta. Es justamente al
contrario de lo que pasa en tierra, en seco, la
cabeza gira y el tren anterior ejecuta.
La flotación pasiva del cuerpo del perro
depende de varios factores. Dos de ellos los forman
la constitución física y la composición
corporal. Cuanto más musculado sea el perro
y más densa su musculatura mayor esfuerzo
requerirá para flotar, en cambio tendrá
más fuerza para la flotación activa
y para avanzar. Mayor robustez ósea implica
más tendencia a hundirse, más panículo
adiposo subcutáneo predispone a mejor flotabilidad
y, sobre todo, a superior resistencia al frío.
El otro y quizá más importante factor
lo constituye la capacidad de almacenar aire que
tienen los pulmones. A riesgo de ser pesado repito
que los pulmones tienen una gran importancia para
la flotabilidad de la parte anterior del perro.
A mayor capacidad pulmonar, más contenido
de aire, y por lo tanto más facilidad para
que el perro flote. La capacidad pulmonar del perro
aumenta con el ejercicio continuado de la natación
porque se necesita más capacidad para proveer
la doble función de ayudar a la flotación
y a la respiración. Como ya mencionamos anteriormente
la capacidad vital la constituye la diferencia entre
el aire expirado y el inspirado. Lo que podríamos
llamar coloquialmente la capacidad de fuelle, ya
que como un fuelle funcionan los pulmones.
Como ya dijimos varias veces antes,
el perro, y todos los animales de respiración
pulmonar, no pueden expulsar tanta cantidad de aire
cuando están nadando como lo harían
si estuvieran en tierra. En consecuencia, y para
facilitar la flotación, queda una mayor cantidad
de aire residual en los pulmones. Pero como las
exigencias de oxigenación son muy altas,
el perro tiene que esforzarse en ampliar más
su expansión con objeto de compensar esa
cantidad de aire retenido. Esa es una de las causas,
junto a la fuerza extra que los músculos
torácicos y el diafragma tienen que hacer
para vencer la resistencia del agua, de que el ejercicio
prolongado de la natación favorezca el desarrollo
torácico y pulmonar. Además es un
crecimiento de dentro hacia fuera.
Resumen
Los cambios morfológicos en los perros cachorros
y jóvenes se deben a dos factores muy fáciles
de delimitar: 1.- La lucha de los músculos
para expandir la caja torácica frente a la
resistencia precisa para avanzar en un medio denso.
2.- La necesidad simultánea de mantener en
los pulmones la mayor cantidad posible de aire como
ayuda a la flotación y al mismo tiempo suplementar
esa cantidad de aire que permanece estancada con
otra como mínimo similar. Esto hace que los
pulmones tengan tendencia a aumentar de tamaño
y con ellos la caja torácica. Edad y resultados.
Si el perro es adulto la natación será
para él un ejercicio aeróbico como
cualquier otro. Es decir, favorecerá una
condición física que repercutiría
en su buena salud y en el rendimiento en otras diversas
actividades físicas. En los perros adultos
solamente son posibles mejoras fisiológicas,
las anatómicas son imperceptibles. Los cachorros
y perros jóvenes son los únicos que
tienen la posibilidad de mejorar e incluso modificar
la constitución física en un doble
cambio anatómico y fisiológico. En
ellos debemos centrar nuestros esfuerzos por una
razón sencilla de comprender: porqué
están en edad de conseguir resultados. Lo
ideal es comenzar la natación sistemática
en cuanto lo permita el plan de vacunaciones, en
todo caso consultando antes al veterinario. Cuanto
más joven empiece el perro a nadar más
influirá la natación en las modificaciones
de su constitución física, sobre todo
en el ensanchamiento del tórax. Cuando se
empieza a entrenar precozmente a los perros jóvenes
no se pueden distinguir las mejoras físicas
conseguidas como consecuencia del entrenamiento
y las que corresponden a la constitución
genética, ambas se intercalan de una manera
imprecisa, pero cierta. La natación permite
al cachorro o al perro joven que pueden ampliar
su capacidad torácica de dentro hacia fuera,
cosa que no puede conseguir un perro adulto. Están
en la edad en la que el organismo es plástico
y se adapta fácilmente a los requerimientos
del ejercicio. Aunque se esté en edad apropiada
no vale entrenar de manera esporádica, si
se quiere obtener resultados hace falta por lo menos
tres meses de entrenamiento a un mínimo de
dos o tres veces por semana para que el organismo
acuse cambios y aún más tiempo para
consolidarlos.
Alimentación
Para una sesión de natación solamente
de vez en cuando, es decir si no forma parte de
su tabla de ejercicios habituales, no hay que preocuparse
de adaptarle la dieta. En general, si el perro va
a tener un día duro de ejercicio, sea porque
va al campo de excursión, de caza, etc.,
lo ideal es distribuirle racionalmente su comida
proporcionándole entre un cuarto y un tercio
del total diario unas tres horas antes del esfuerzo
para que su estómago no esté demasiado
cargado al comenzar el ejercicio y sin embargo tenga
la máxima energía. Este espacio de
tiempo previene el efecto hipoglucémico producido
por el pico de insulina inducido como secuela inmediata
por la ingesta del alimento. Esta comida de preesfuerzo
debería estar bien hidratada para que el
perro pueda cubrir bien el gasto hídrico
producido por el trabajo. Esto es de más
valor si el ejercicio es en seco o si el perro va
a caminar durante mucho tiempo antes de llegar al
agua. No obstante hay que considerar que no está
mal en estas segundas circunstancias, obligar al
perro a pasar un poco de sed antes de la sesión
acuática, es un buen sistema para ejercitar
la capacidad de metabolizar la propia agua del organismo.
También es aconsejable que exista este espacio
de un par de horas entre la comida y el ejercicio
en agua para prevenir cortes de digestión
a causa del aflujo de sangre hacia las zonas periféricas
y al abandono de sangre de los órganos digestivos.
El resto de la comida debe darse como mínimo
dos o tres horas después del esfuerzo, y
mejor es dejar pasar más tiempo para evitar
las diarreas por estrés que se podrían
producir al día siguiente. En ambientes secos
la energía se pierde en casi un 60-70% en
producción de calor, esto es mucho más
notable en ambiente frío ya que el metabolismo
aumenta debido a que el organismo tiene que gastar
energía extra en mantener la temperatura
basal por adaptación al frío, por
ello la natación requiere un aumento de la
tasa calórica. En condiciones normales el
cuerpo necesita generar dentro del agua dos o tres
veces más calor que en el aire en igualdad
de temperatura. Precisamente por eso el cuerpo pierde
75% más calor en el agua que en el aire,
incluso aunque la temperatura ambiente fuera tan
alta como 30º o más. Sabemos que el
ejercicio aeróbico a temperatura normal y
a intensidad de menos del 60% incrementa principalmente
la movilización de ácidos grasos.
El frío hace que esta movilización
se dificulte por la vasoconstricción en los
lugares donde se encuentran radicados los principales
depósitos de triglicéridos, por lo
que se reduce el flujo sanguíneo hacia el
área de movilización y su uso como
combustible. En consecuencia el glucógeno
muscular se utiliza a un ritmo más elevado
en agua fría como fuente del ATP de lo que
le correspondería por la intensidad del ejercicio.
Así pues el contenido total de la dieta del
perro que hace ejercicio regular en agua fría
puede y debe llegar a un aumento de cerca del 50%
de su dieta normal.
Debe proporcionársele una
alimentación más calórica,
aumentando la cantidad tanto de grasas como de hidratos
de carbono de bajo índice glucémico.
Como entrenar al perro en el agua Una sesión
de natación en un día normal de excursión
requiere muy pocas precauciones en un perro con
buena salud y en un clima caluroso o templado de
primavera-verano. Solamente tomar las previsiones
que ya hemos indicado con la comida y prestar atención
a que no tiemble de frío. Si observáis
temblores es momento para que salga del agua y haga
un poco de ejercicio en tierra hasta que entre en
calor o de secarlo con una toalla. Nada más.
Una manera de entrenarlo que se acerca a lo ideal
es jugar con él lanzándole un objeto
a lo lejos, en el agua, para que lo recoja y nos
lo traiga. Entre tirada y tirada y para que no baje
de temperatura, se le puede hacer saltar alrededor
nuestro encelándolo con el objeto que se
le tira. De vez en cuando alternar los recorridos
por agua con carreras por tierra usando el mismo
truco de lanzarle el objeto. Con esto conseguimos
dos cosas. La primera que no le baje la temperatura
a causa de permanecer demasiado tiempo en el agua.
La segunda es favorecer una acción pulmonar
más completa y complementaria con la del
agua. Como ya hemos observado antes, la flotabilidad
en el agua se ve favorecida por la retención
de mayor cantidad de aire en los pulmones, con lo
que la expiración no es completa. Al correr
en tierra la acción espiratoria se lleva
a su máximo efecto. La complementación
del ejercicio en agua con el de tierra produce un
trabajo pulmonar completísimo.
Puntualizaciones
· Para una sesión de natación
en un día de excursión no hay que
tomar precauciones. Con que haya comido un par de
horas antes y vigilar que no se enfríe demasiado
es suficiente.
· Si quieres conseguir resultados tienes
que planificarte por varios meses y con varias sesiones
semanales, mínimo dos.
· Para conseguir resultados tangibles anatómicos
el perro tiene que ser cachorro o muy joven.
· En perros adultos la natación es
un ejercicio aeróbico más con resultados
solamente en mejoras en la fisiología del
esfuerzo, pero con nula influencia en cambios anatómicos.
· Si sigues un plan de entrenamiento ambicioso
tienes que planificar también las comidas,
sobre todo teniendo en cuenta aumentar el número
de calorías. La lucha contra la pérdida
de calor consume muchas calorías extra.
· Los cachorros y perros jóvenes son
más sensibles a las bajas temperaturas y
tienen menos defensas.
· Los perros jóvenes parece que tienen
menos capacidad de adaptarse a los cambios de temperatura,
sobre todo tienen mayor pérdida por conducción
debido a su mayor relación superficie-masa.
Eso supone mayor riesgo de hipotermia. Se ha comprobado
solamente en experimentos de laboratorio. No se
disponen de datos reales en ambientes naturales,
así que por prudencia se impone actuar muy
conservadoramente.
· Preocúpate de que esté correctamente
vacunado y en buen estado de salud. · No
esperes que la natación muscule a tu perro.
Lo hará ensanchar y aumentará su capacidad
vital.
· Para los perros de caza, los galgos, los
perros de trineo, etc., la natación es un
magnífico ejercicio complementario.
· La capacidad aeróbica aumenta por
las adaptaciones pulmonares y cardiovasculares básicas.
· Los ejercicios aeróbicos en seco
y la natación constituyen un entrenamiento
cruzado excelente para aumentar la capacidad vital.
En tierra la expulsión del aire es más
completa que en el agua y la toma de aire más
incompleta y fragmentada además por la acción
del jadeo. En cambio en el agua la expansión
torácica es mayor y sin jadeos, pero la expulsión
más incompleta. Conjuntando los dos tipos
de ejercicios aeróbicos aumentaremos el rendimiento
de cada uno de ellos y la capacidad vital.
· También es un gran ejercicio para
perros displásicos o con problemas articulares.
En el agua no hay impactos, cambios de dirección
bruscos ni movimientos imprevistos.
· Para los perros con prognatismo o muy pesados
es un ejercicio magnífico en época
de calor y puede sustituir a la carrera.
· Todo lo dicho en el artículo tiene
como fin conocer un poco a fondo las ventajas y
desventajas del ejercicio en el agua. La natación
es un ejercicio natural que no necesita casi precauciones.
Amalio Lasheras
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